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Atrás quedaron las vacaciones

Qué bonito es el verano: los días son más largos, el clima acompaña a hacer cualquier cosa y, sobre todo, las merecidas vacaciones. Poderte liberar durante un tiempo de las obligaciones del año, de las ataduras del día a día, del lugar y del trabajo, es fundamental. Estos días son para aprovechar cada minuto, cada segundo, pero sin prisas, dedicando a cada momento su tiempo. Viene a mi memoria una escena de la película “El último Samurai”, cuando se viste y es vestido el capitán Nathan Algren (Tom Cruise) y en la que le dedican el tiempo necesario para colocar cada prenda, cada pieza de la armadura, todo tiene que quedar bien para la batalla final, es importante hacerlo con calma y bien. Las vacaciones deben disfrutarse igual, disfrutar de aquél café, del viento, del paisaje que te rodea y de la gente con la que estés; no hay prisas ni toque de queda.

Este año decidimos pasar nuestras vacaciones en Segur de Calafell, con la tía Angelines. Llevaba tiempo detrás de nosotros para vernos, y de este año no podía pasar. Angelines está ya jubilada y vive en una residencia. Es una persona muy fuerte y muy valiente, se ha enfrentado a enfermedades y situaciones muy duras, pero siempre ha demostrado que ella es más dura aún. Qué bonito fue llegar a la residencia y ver su rostro; parecía como si toda enfermedad se le hubiera pasado al vernos. Ya tenía preparadas las maletas para venirse con nosotros, así que cargó con su compañero de viaje, un gran pastillero muy organizado (cerca de cuarenta cosillas toma diarias). A pesar del cansancio del viaje que teníamos, ella quería enseñarnos su habitación, la residencia…; nos presentó al personal de su planta y el jardín que cuida con tanto mimo, no sin antes dar instrucciones de sus cuidados a quien se iba a hacer cargo de él. La cogimos y nos la quedamos para nuestro disfrute ocho días. Estábamos listos para empezar las vacaciones y partimos dirección a su casa, junto al mar.

Hemos hecho escapadas a Barcelona para conocerla, una ciudad preciosa pero demasiado llena para nuestro gusto. Por supuesto hubo playa, cómoda y limpia (me la hubiera traído en la maleta a Salamanca), excursiones a lugares de la zona, parque de atracciones con la excusa de los niños… En fin, hubo lo que tiene que haber en unas vacaciones: visitas, playa, descanso y buena compañía.

He disfrutado grandes momentos con Óscar, la pareja de la prima Isabel, un joven emprendedor que comenzó su aventura editorial hace ya cuatro años en ONIX EDITOR, que cuenta con más de 40 libros ya editados. Grandes conversaciones hemos tenido sobre emprender, conversaciones de esas que se te hacen cortas, aunque te cierren el bar cerca de las cuatro de la mañana. Fueron varios libros los que me regaló, pero me sorprendió uno en especial, “Entre las sombras de otoño”, escrito por Elena Peralta, y cuyo prólogo es de Antonio Colinas, un columnista de este medio, SALAMANCA AL DIA.

Es un tesoro tener tiempo al margen de las rutinas del trabajo, del curso y las que sin querer (o queriendo) te va marcando tu vida, pero es una gozada aún mayor disfrutar ese tesoro con personas que lo enriquecen, como han sido en esta ocasión Óscar, Isabel y, por supuesto, la tía Angelines.

Atrás dejamos ya las vacaciones, disfrutadas. Ahora toca soñar las siguientes, ir ya saboreando el próximo lugar, y disfrutar del buen sabor de boca de las pasadas.

salamancaladia nº10

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