Creadsa | Quiero ser siempre Peter Pan
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Quiero ser siempre Peter Pan

Piensa por un momento en tu vida, piensa que vas en un barco velero, ahora sitúate cuando eras niño. Pregúntate ¿Quién dirigía el rumbo de tu barco? Pues eras tú, tu ilusión y tu fantasía. Si en la vida mantienes esa ilusión y ganas de navegar, conseguirás disfrutar de un trayecto lleno de aventuras y retos nuevos que afrontar. Piensa que cuando el barco sopla en la dirección incorrecta siempre puedes cambiar la dirección de tus velas, piensa que cuando el viento no sopla siempre tienes la oportunidad de disfrutar del momento, pero no dejes nunca que el barco tome un rumbo al azar, recuerda que tú eres el capitán. Hay personas que con la edad pierden su rumbo o que buscan explicaciones de quién dirige el aire, de dónde salió el barco con el que navega, el sentido que tiene navegar, que cuando piensan en el mañana lo verán gris, como una gran tormenta. Sin embargo, el que sigue siendo Peter Pan, vive cada momento sin importarle el mañana, vive rodeado de gente que quiere vivir, que quiere ser el capitán de su propio barco.

Yo quiero ser ese Peter Pan, ese niño que siempre tiene claro lo qué quiere, quiero seguir soñando con mis proyectos e ilusiones, quiero ser libre, sin importarme si mañana hay tempestad o un gran oleaje. Habrá Capitanes Garfio que te pueden hacer una mala jugada, pero piensa en esa amiga que siempre está ahí para ayudarte, esa Campanilla, que te ayuda a retomar nuevamente el rumbo con el que siempre has soñado, piensa en esos compañeros de viaje que creen en ti.

Cuando crees que la vida te ahoga es cuando hay que luchar más fuerte, porque la vida sigue y da igual llorar o quejarse. Las emociones son las velas de tu barco, porque gracias a esas emociones el barco avanza, gracias a ellas puedes aprovechar mejor el viento. La esperanza es la que te permite aprender a enfocar y ajustar las velas. Tienes que dejar atrás el miedo a no obtener el éxito deseado, esa rabia por las dificultades que se te vienen encima, la pérdida que supone tener que elegir. Piensa que cualquier dificultad se puede convertir en una oportunidad. El problema es quedarse quieto o navegar rumbo a nada.

Yo a mis hijos les doy la oportunidad de equivocarse, de que pasen momentos tristes cuando llegan, de que se enfaden, de que sean alegres,… porque cuantas más emociones tengan, más preparados estarán para gestionarlas. Quiero que mis hijos cuando crezcan sigan siendo niños. Quiero que sean Peter Pan.

salamancaaldia nº13

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