Creadsa | Sí, ¡nos reíamos juntos!
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risas

Sí, ¡nos reíamos juntos!

Quiero hablaros sobre los voluntarios de Pyfano, una asociación de familiares de niños con cáncer, entre ellos una gran valiente, mi prima Lorena Labrado. Todo transcurre en una habitación de la planta tercera de Pediatría del Hospital Clínico Universitario, donde se encuentra un niño luchando por su vida y una madre asustada a su lado. Si no fuera por un constante pitido continuo producido por las máquinas, se podría decir que la habitación está en silencio; de repente y a la misma hora de todos los días, entran por la puerta los voluntarios de Pyfano, voluntarios que aun pudiendo no estar en su mejor momento, entran con una gran sonrisa en su cara, transformando el espacio en vida, el silencio en música, sus miradas en esperanza.

Hay una anécdota que cuenta una familia en el vídeo que ha realizado la Asociación Pyfano este año, que aborda, entre otros relatos, los ingresos hospitalarios de su hija, en los que la niña comenta que no quería dormir después de comer y el motivo no era otro que si se quedaba dormida cuando vinieran las chicas de Pyfano se lo iba a perder. ¿Os habéis parado a pensar lo que sentís cuando estáis delante de una persona que sonríe? Los niños son muy sensibles a la sonrisa y sus beneficios, por este motivo la niña no quería perdérselo, lógico.

La vida está llena de pequeños momentos que nos hacen sonreír. El otro día por, ejemplo, fui a entregar unas cartas a Correos y mientras me estaba atendiendo una persona, otra se acercó a saludar al cartero que conocía desde la infancia, y le pregunta: “¿Qué es de tu vida?”, a lo que el cartero le responde: “¡Ya ves, por la mañana aquí jugando a las cartas!”

La sonrisa contagia y ayuda a que el día sea más agradable. Dicen que sonreír nos proporciona inmensidad de beneficios, que es un primer paso para entrenar el optimismo. Si buscáis en internet encontrareis multitud de vídeos sobre este tema. Hay uno en especial que ha realizado Coca-Cola recientemente, que trata de una persona que entra en el metro y comienza a reírse, pero no de una manera tímida, todo lo contrario, ríe a carcajadas. La gente del vagón se va animando por momentos y, al cabo de unos minutos, la carcajada es contagiosa.

Mi primo José Eduardo ha pasado por etapas buenas y otras muy malas, y hoy a sus cuarenta y cuatro años, le miras y en su cara verás SIEMPRE una sonrisa. Es una persona que hace amigos y por donde va, la gente le va saludando. Si tienes un problema no duda en echarte una mano y cuando estás a su lado, lo da todo. Vive cada momento sin importarle el mañana. Hace tres años decidió dejarlo todo e irse a la costa del mediterráneo y hoy es el hombre más feliz; atrás dejó una mala etapa para abrir otra nueva. Hace unas fechas, sentados los dos en su porche tomando un cubata de cola con un buen ron añejo y una ralladura de un limón recién cogido del árbol, nos reíamos juntos de esos malos momentos. ¡Sí, nos reíamos juntos! Dicen que de los errores se aprende, de otro modo no entenderíamos nunca los logros adquiridos, y si además te ríes de ellos, están más que superados.

salamancaaldia nº 5

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