Esta claro que todo rodea a la imagen de la empresa o producto. Sólo piensa que cuando vamos al supermercado a compra un zumo, sobre un mismo precio ¿Cuál cogerías?, probablemente compramos aquel envase que nos transmite una imagen acorde a la sensación que buscamos: calidad, frescura, producto sano,… el zumo es probable que no sea siquiera visible.

Conozco el caso de una bodega de vinos, que decidió trabajar el diseño de la botella. La sorpresa fue tal que rompía los estereotipos normales. Se creo una imagen diferente a la botella habitual, el etiquetado ocupaba la totalidad de la botella, dando una sensación diferente y más moderna. El resultado, las ventas de ese año se triplicaron. ¿Cuántas marcas de vino existen? entre todas ellas, hay una que ya no es tradicional, y aquí radica su éxito.

Si vas a comprar un vino de unas características y de un precio concreto para llevar a una cena de unos amigos ¿Cuál cogerías? Yo en mi caso, la que es diferente y original. No olvidemos nunca que la publicidad suele vender ideas viejas con ropajes nuevos.

El cambio que se ha producido en la nueva era, ya no centra su atención en productos o servicios (su funcionalidad, su precio, su forma de distribución), sino en las personas; los clientes, los trabajadores y los proveedores.

La empresa en este momento tiene que seducir a la clientela, y para ellos se basa en tres pilares: imagen, inteligencia y personalidad. Para que la sensualidad de una empresa te atrape se tienen que dar, una combinación de los tres elementos:

  • Una imagen seductora es aquella que apela a los sentidos; el nombre, logotipo, eslogan, nuestras instalaciones, la tención telefónica, la recepción, nuestro despacho, nuestra tarjeta de visita, nuestros folletos y catálogos, nuestra página web, los presupuestos,…
  • La imagen más atractiva deja de tener interés cuando no le acompañada la inteligencia. Esto puede sucederle a nuestra empresa; es muy importante como se muestra, la forma de gestionar sus acciones, su estilo de dirección,…
  • La personalidad, es decir, la cultura de empresa pasa a tener una importancia vital en el éxito duradero de una organización. La cultura de una empresa se convierte en el alma de la misma; el depósito de valores que la diferencian de otras y que la magnifican.