Pues muy sencillo, lo primero que hay que hacer es romper los estereotipos actuales de gestionar una empresa, lo que toda la vida se viene realizando. La teoría es sencilla, la práctica es otra cosa.

Mi forma de ser me lleva al acercamiento y la compresión de todas las personas y sus opiniones, me encantan las iniciativas de mis compañeros y soy capaz de anteponer una idea de un compañero a la mía propia, si existe un consenso de mayoría en el equipo. Lo complicado en este grupo de personas, es conseguir  aquellas que sepan trabajar en equipo,  no todos valen o están dispuestos a aprender.

¿Cómo diferenciamos unos de otros? El trabajador al que le gusta trabajar en equipo, lo da todo, enseña al resto lo que aprende, es resolutivo y plantea constantemente nuevas iniciativas para mejorar su actividad, la del compañero o la del propio producto; no tiene miedo a la pérdida de su trabajo, pues él no lo percibe así. Los demás -socios, amigos, familiares- pueden darte diferentes opiniones  de cómo llevar la empresa; normalmente la opinión más extendida es pensar que todo trabajador es malo, vago o interesado por naturaleza. ¡Así vamos mal!

Los miembros de una empresa deben tener el poder de cambiar lo que no funciona y, para conseguirlo, tienen que tener la suficiente confianza de que lo que están realizando es lo correcto o, por el contrario, la comprensión y el valor de afrontar que se ha cometido un error y ponerse manos a la obra para rectificarlo. Un cliente, me comentó “me encanta el equipo de personas que trabajan contigo, llamas para solucionar una incidencia a cualquier departamento y soy atendido de la mejor manera, con la satisfacción de colgar con la solución en marcha”,  “ y lo que más me alucina de todo esto, es que tú ni si quieras sabes que he llamado”. Esto es un equipo, todos conocemos lo que ocurre en la empresa, funcionamos independiente, responsable y conjuntamente, y no me “entero” como me añadía, porque nadie tiene que justificar lo que ha hecho, ellos lo saben, y yo el primero. Una compañera me comentó “en Creadsa una tiene la sensación de vivir la empresa, tanto cuando está mal como cuando está bien” y es así, todos los integrantes de la empresa, deben verla como suya, cada uno en su puesto encomendado; es como una cadena, si un eslabón no funciona bien o esta estropeado, falla toda la cadena.

Me encanta estar en constante formación: cursos, lectura, coloquios, jornadas,… hacer que la creatividad fluya en la empresa aportando ideas nuevas por muy descabelladas que parezcan, transmitir ilusión a todos los componentes del equipo. En cuanto a la pregunta inicial de ¿cómo podemos conseguir una empresa creativa? está claro, todos empezando por el primero hasta el último, debemos tener una mentalidad abierta, y ver y vivir nuestra empresa como un equipo, exigirnos y recompensarnos todos por un igual.