Estas semanas he vivido experiencias muy cercanas relacionadas con el paro: vecinos, compañeros, amigos, conocidos,… las últimas fueron en estos últimos días, cuando me lo comento uno de ellos me quede de piedra, le dije: ¡pero si llevas toda la vida en la empresa! Y SÍ, 22 años ¡nada menos! Esta situación me recordó a mi situación de ya hace nueve años, ese proceso de incertidumbre, el de si lograré o no un empleo. Aunque en mi situación fui yo el que decidió dejar la empresa en la que estaba, siempre tienes dudas de si conseguirás incorporarte de nuevo al mercado laboral; en esos momentos ves lejano el éxito, y eso que hace nueve años era otro momento muy diferente al que vivimos hoy.

Ahora la situación es diferente, vivimos en un mundo aun más globalizado y las empresas más que nunca tienen que ser productivas. Atrás quedan ya esos negocios familiares en los que  en muchos casos tu trabajo consistía en comprar mercancía, llevarla a una población y venderla. Ahora eso ya no vale, ahora cualquiera tiene elementos de transporte que le pueden llevar a cualquier sitio en pocas horas o minutos, las comunicaciones han mejorado e incluso han aparecido otras nuevas como internet. Todo ello contribuye a que la gente tenga más información y más herramientas a su alcance para adquirirlo.

Ahora los mercados son más cercanos y sin tanta burocracia, apareciendo competidores de otros países que nos ofrecen o traen sus productos, y claro, en estos países se puede dar el caso que la mano de obra no esta tan regulada como en España, sencillamente que es más barata, mayor jornada laboral, menos derechos,… o bien, que dispongan de una mejor infraestructura para la producción de los productos. Me gusta un programa que hay en la televisión, “Así se hace” y siempre me hace reflexionar sobre las carencias que tenemos en España en general y en Salamanca en particular; me imagino una de esas máquinas que realizan pasteles de no sé cuantos por minuto, ante una pastelería de nuestra provincia…, que si, que son todo lo artesanales que quieras, pero la materia prima del producto es la misma y el precio y la producción considerablemente más bajos. Este caso se nos da en imprentas, carpinterías,… Y claro, la opción sería comprar esa máquina ¡quizas!, Pero… con toda esa producción por minuto ¿donde la venderíamos? ¿Estamos preparados para eso?

Todos pensamos que esto es debido a la crisis, pero como bien dice Fernando Sánchez en su libro “No es una crisis, sino un cambio estructural”. Después de leerte el libro, te planteas  que puede ser cierto, están cambiando los modelos de negocio, de buscar trabajo, de vender,… como bien ha ocurrido en otros momentos de la historia. En la actualidad España está abaratando la mano de obra; hoy en una sala de despiece un trabajador que hace unos años cobraría en torno a los 2.000 €, hoy estará cobrando alrededor de los 1.300 €, un albañil bastante menos. Dependiendo de la demanda que tenga la actividad, habrá fluctuado más o menos su salario. ¿Y el empresario? pues exactamente igual, lo que pasa es que la bajada en su salario quizá se note menos porque sus necesidades básicas seguramente las tengan cubiertas. De momento esto está ocurriendo, pero ¿Qué podemos hacer?

Hasta el buscador de google parece que está en contra, cuando buscas “paro” te propone como búsquedas relacionadas: sellar el paro por internet, períodos para  cobrar el paro, cómo se calcula la prestación del parado, papeles para el paro, cobrar el paro,…. Lejos quedan otros términos relacionados: salir del paro, del paro al autoempleo, trabajo para el parado, formación para salir del paro, aumentar la autoestima del parado,…

El cómo terminaremos, sólo el tiempo nos dará la respuesta. Lo que tengo muy claro es que hoy, más que nunca, hay que darle al ingenio. El éxito no está garantizado, nunca lo puede estar cuando comienzas una aventura.