En mi familia, tanto por parte de mi padre como de mi madre, siempre ha habido empresarios. Mi abuelo materno, disponía de un pequeño taller de cerrajería y carpintería, donde realizaba esas ruedas tan bonitas de los carros que eran tirados por mulas principalmente, las grandes puertas de las casas que se abrían en dos partes, la de arriba y la de abajo, los portones de corrales, así como los utensilios de hierro forjado que se usaban en el campo…

España en aquella época, acababa de pasar por una guerra civil que conllevó muchas dificultades y el dinero era, como no, una de las más preciadas necesidades y resultaba caro conseguirlo por sus altos intereses. Entonces la banca era en muchos casos, ejercida por los propios empresarios y en la gran mayoría por conocimiento y confianza, darse la mano para cerrar un trato en aquella época era como una firma ante el notario, de tu a tu, “si me engañas nos vemos las caras”.

El intercambio de servicios era lo más habitual de la época, “yo te arreglo los aperos de la agricultura y tú a cambio me das tanto dinero y parte de tu cosecha”, “tu me arreglas el portón del corral y yo te doy huevos y leche”…

¿Es bueno el trueque? Sí, la principal ventaja, como he mencionado con anterioridad es proporcionar una forma más de pago y financiación. Otro beneficio es la posibilidad de obtener mejores resultados que vendiendo o comprando de la forma habitual. Actualmente nosotros tenemos varios acuerdos de trueque; hemos intercambiado modelos de publicidad entre dos empresas, en otro caso una empresa de SEO nos realiza sus servicios intercambiándolo por publicidad y servicios de alojamientos webs, rotulistas que nos rotulan vehículos a cambio de publicidad en nuestro medio digital.

Como en todo acuerdo comercial puede existir un riesgo, por eso se debe negociar un acuerdo contractual, los productos/servicios que se adquieran deben poder volver a introducirse en el mercado, si no, se corre el riesgo de quedarse con los productos. En el caso de mi abuelo, siempre negociaba con el cliente/proveedor el tipo de intercambio de cada año, ya que las necesidades de cada momento son diferentes y van variando, como los costes de producción. Por ese motivo, debemos poner siempre una fecha límite al trueque, para no correr el riesgo de llegar a un punto de desinterés mutuo.