Esta semana  he estado pensando mucho en la forma de emprender en España y en boca de todos los emprendedores esta Silycon Valley como el lugar donde se genera la industria más potente y rentable del mundo. Yo no he estado allí pero, por las historias que cuentan, lo veo como un niño en un parque de atracciones. Silycon Valley se puede decir que es el lugar para los emprendedores, donde tus proyectos se pueden hacer realidad más fácilmente.

Yo soy una persona muy sencilla y aunque estuve matriculado en la Universidad Salamanca, no llegue a terminar los estudios, existió algún otro intento por la UNED cuando tenía la edad de los treinta, pero no llego a cuajar. Nunca me ha gustado  escribir y aquí me tenéis, escribiendo.

Desde niño he vivido rodeado de empresas familiares por parte de abuelos, tíos, primos y padres. Quizás mi espíritu emprendedor viene desde muy pequeño motivado por mi padre, siempre me inculcaba lo bonito de emprender. Mi primera aventura de negocio fue a los dieciocho años.  Tras la separación de mis padres constituimos una sociedad entre mi madre, mi hermana y yo. En ese instante, empecé a notar sobre mis espaldas las primeras responsabilidades que me encomendaron, que fueron las contables, las que venía realizando mi padre. Se pudo llevar, mientras terminaba mis estudios de Formación Profesional.

Empecé a muy temprana edad a trabajar en una cooperativa, allá por los veinte  años. Desde ese momento compaginaba el trabajo con los deberes familiares que me correspondían y, por si fuera poco, también empecé a llevar alguna contabilidad de otras empresas, programar y ¡por qué no! algún que otro diseño que me proponían. Eran tiempos de juventud en los  que disponías de fuerzas y de mucho tiempo, en los que podías con todo. Por entonces conocí a la que sería mi mujer, luchadora como ella sola y apoyo  de  todas las aventuras que hemos ido realizando juntos.

Desde la compra de nuestra primera vivienda a los veinticinco años, cuando  la gente nos decía ¡a dónde vais! al año en una plaza de garaje, a los dos años siguiente en un local y posteriormente en nuestra segunda aventura empresarial que sería Creadsa, cinco años más tarde creamos otra empresa que le pusimos como nombre Alimentos lo Mejor del Puerto SL. La verdad, un sin parar, repleto de fracasos y aciertos y lleno de experiencias y vivencias que nos  han servido  a lo largo de todos estos años.

Antes de constituir Creadsa, estuvimos realizando pequeñas actividades desde nuestra casa, mediante  una empresa que nos ayudaba a la facturación de esos trabajos. Cuando vimos claramente un modelo de negocio nos lanzamos a la aventura, con nuevas complicaciones y cambios en el  modelo de negocio según iban surgiendo las cosas.  En aquel momento, nacimos con el desplome de los .com por el año 2.002 y pensábamos en otros temas como los audiovisuales, compaginándolo con el diseño gráfico. Recuerdo que nosotros no queríamos realizar webs por la situación del momento y, entonces, empiezan a aparecer clientes pidiendo desarrollos webs. La necesidad de disponer de clientes y actividad económica, nos aventuró  a desestimar la idea de no realizar proyectos webs. En la actualidad, la actividad principal de la empresa es precisamente ésta.

Recuerdo cuando nos metimos en nuestra primera vivienda, con una hipoteca a quince años y a un interés del 10%. Dimos todos nuestros ahorros acompañados de una ayuda familiar para poder dar la primera entrada de la vivienda. Nuestras nóminas nos permitían pagar la hipoteca y los gastos corrientes (vehículo, comunidad, luz,…) y comida, claro está. Lo que pensaba en ese momento, como supondréis, era que si no podíamos afrontarlo, pues empezamos de nuevo. Ese pensamiento con el tiempo va cambiando y más cuando llegan los niños, pero aun así, siempre he mantenido esa línea crítica entre gastos e ingresos.

Podría contar infinidad de casos vividos, como la compra de una furgoneta para la pescadería “Alimentos lo mejor del Puerto” y  que a los pocos meses vimos  que no era necesaria y la pudimos vender a uno de Jaén. Nuestra primera decisión de cerrar el negocio de la pescadería y lo duro que fué. Los primeros impagos de clientes y posteriores juicios. La venta de nuestra primera vivienda en pleno comienzo de crisis. En fin, yo me pregunto ¿es esto emprender?

La gente me dice que soy un emprendedor y yo no me veo como tal, me siento una persona en continua  lucha  por vivir, e intentar conseguir los objetivos que me tengo señalados. Una vez me dijo una persona, que cuánto más altos sean tus objetivos, menos vivirás. Yo sólo puedo decir que  vivo cada momento.

Aquí en España el que fracasa es penalizado, yo lo veo como una experiencia única e inmejorable  para la siguiente actividad. Vivimos en  una cultura en la que para crear algo, investigar,…nos sentimos con la necesidad de ser  financiados  a través de subvenciones, y estoy totalmente en contra. Yo he aprendido a buscarme la vida y, como yo, cualquiera puede hacer lo mismo. Claro que es duro, pero esto forma parte de un todo, nada es gratis, casi todo conlleva un esfuerzo y después una recompensa.