Voy hablar de tipos de nacimientos de empresas que he leído en el libro “La casa al revés” escrito por Fernando Sánchez Salinero, formador y desarrollador de directivos y empresarios, y con el que tengo el gusto de estar cada mes.

Voy a nombrar cada uno de ellos y a explicarlos brevemente, y animo a la lectura de este libro, en el que Fernando se empeña en tratar de convencernos de que las reglas básicas de gestión son sencillas de entender y de poner en práctica. Nos enseña la capacidad de comunicar ideas de forma persuasiva, de liderar personas consiguiendo que caminen todos en la misma dirección, y nos insiste que estos  son los puntos clave de la supervivencia de cualquier empresa o proyecto.

 

Empresas abuelo (empresa familiar)
Son creadas por alguien y luego más personas de la familia se van incorporando a la gestión, hasta que se produce la transmisión por motivo de herencia. Por tanto, ya existe el modo de funcionar, las personas, los medios y la estructura están en marcha. Las estadísticas nos dicen que de cada 10 sólo 7 lo consiguen en la primera transición, y 1 de 10 en la segunda. Esta empresa empieza por el final, porque lo mejor de su vida ya está vivido. Sólo nos quedan los achaques de sobrevivir. La solución es reinventarse, crear una nueva y ganada a pulso.

Empresas fantasía
Empresas que nacen de un sueño o un deseo. Las fantasías se construyen normalmente al calor de la falta de experiencia, que nos lleva a querer ver una realidad que no existe y a desechar todo aquello que no se ajuste a nuestro mundo inventado.

Empresa gajo
Estas situaciones suelen darse cuando el jefe realmente no aporta valor a la empresa. Quizá en su día lo aportó, pero ahora se limita a hacer labores de protocolo y cede funciones a empleados. Parte del equipo puede ver que la empresa son ellos y que, si se van, la empresa se va con ellos, y ahí viene el desgaje. Lo que suele ocurrir en estos casos es que la empresa nodriza, reaccionará y tratará de mantener a sus clientes con ofertas agresivas. Buscará otros profesionales a los que pagará seguramente más por mantener el negocio. Si el jefe no ha perdido todas sus habilidades por años de buena vida, se bajará al ruedo, a la pelea y entonces tanto la empresa origen como la empresa gajo, sabrán lo que es la competencia. No es lo mismo cobrar un sueldo, cerrar la puerta y hasta luego, que pagar facturas, buscar empleados,… lo que antes creías que era un derecho inalienable para ti y tus compañeros, ahora te hace arder las entrañas.

Empresas empleo
Cuando ningún sitio te satisface es cuando surge la posibilidad de acudir al mercado uno mismo. En este caso Fernando los encuadra en dos grupos; “no encuentro otra cosa” donde crean la empresa, pero siguen considerándose trabajadores y “la salud tiene un precio” suelen ser trabajadores, generalmente de los buenos, victimas de jefes psicópatas, terminando generalmente empujados por la pareja a dar el salto para salvar la salud mental, que comienza a quebrantarse en pérdidas absolutas de autonomía. En ambos casos suelen ser víctimas de los bancos, de clientes malos pagadores, de empleados desleales, déspotas y caraduras, que han alimentado ellos mismos y que se lamentan sin poner remedio.

Empresas Egipto
En este caso comenta que hay dos tipos, a uno los llama “Los egipcios cara de piedra” que suelen ser aquellos que ponen una cierta cantidad económica como socio, al igual de ciertos contactos iniciales y otro el trabajo, y a cobrar el capitalista. En segundo lugar “Los egipcios de estirpe” Son los que encarga un trabajo a una empresa, que generalmente se crea para eso y se le paga una cantidad muy superior de lo que cuesta ese mismo trabajo en el mercado, y la diferencia, a repartir.

Las empresas de nadie
Estas son las grandes empresas, estén o no en bolsa. Si están en bolsa por supuesto. Ya hace mucho tiempo que no se sabe de quienes son. Estas empresas se dedican a hacer cosas muy importantes y, de hecho las hacen, pero a través de directivos que contrata la junta de accionistas. En definitiva, estas empresas no son de nadie, pero las manejan entre cuatro.

Empresas proyecto
Estas son las que han nacido de una idea básica: satisfacer una necesidad o un deseo del mercado aún imperfectamente satisfecho. Los proyectos triunfadores son los que miran al mercado y cuando ven una necesidad o un deseo insatisfecho se preguntan ¿puedo hacerlo yo mejor que lo que hay hasta ahora? Si es así, el esfuerzo estará en aportar algo nuevo. El error es cuando te preguntas ¿yo, que quiero hacer o en que soy bueno? Se ponen a hacerlo y luego buscan la forma de venderlo en el mercado. Vender algo que el mercado no quiere, es complicadísimo.