¡Si! como lo oyes. Llevamos tiempo planificando nuestra nueva línea de producto que denominaremos “la Rana Charra” y estamos encontrando lo inaudito, los precios de producción que hemos solicitado a proveedores son muy caros. Cuando esto ocurre, empiezas a valorar los costes de entrada para formar parte en este nuevo sector productivo. La sorpresa ha sido tal, que nos vamos a meter de lleno en ella.

Yo siempre pienso en las barreras de entrada de todos los negocios; unas empresas tienen más que otras, por  ejemplo: un estanco o una farmacia, al estar reguladas por el estado, tienen que mantener cierta distancia entre ellas, evitando así competidores. Otras empresas no encuentran tantas barreras, es el caso de los pintores, éstos no necesitan titulación, grandes gastos de inversión, etc… Me gusta comparar mi actividad con otras del sector y ver qué barreras tenemos ante la competencia.

Estamos retrasando el lanzamiento hasta poder ofrecer el producto tal y como lo queremos, con calidad, buen precio y, sobre todo, ofreciendo un buen servicio. ¿Por qué crear una marca como la Rana Charra? Simplemente queremos ser diferentes, crear una línea de producto que nos pueda diferenciar del resto. En un entorno en el que la competencia es cada día mayor en todos los sectores, diferenciar una empresa se convierte en algo de vital importancia para destacar entre los demás. La Rana Charra surge en Salamanca y, por tanto, tiene que ser Charra.

El otro día, una persona muy cercana a mí me plantea, ya que dispondré de la infraestructura necesaria para ello, ofrecer esos servicios a otros; creo que ya existen muchas empresas ofreciendo el servicio de personalización de artículos (merchandising).  Donde me responde ¡Ya! Pero tú puedes bajar el precio y comerte el mercado. Entonces le comente la historia que me comentaron en mis cursos de coaching, en la que un directivo que acababa de ser contratado por la empresa más grande del mundo en líneas aéreas  propuso, en su primera reunión de consejo, ofrecerles un rendimiento de un millón de euros al año. Todo consistía en quitar las aceitunas de las ensaladas de cada pasajero que se ofrecían en los almuerzos del avión, si multiplicas cada pasajero por los que puede llevar un avión y estos por todos los aviones y luego por los vuelos que realizan al día y al final por los días de un año, ¡eureka! Ya tienes el beneficio. Bajar el precio lo puede hacer cualquiera, lo complicado es bajar el precio manteniendo la misma calidad y servicio. En el caso del directivo, primero son las aceitunas luego serán los tomates y al final dejamos sin ensalada al pasajero.

Creamos una marca con el fin de dar vida a una idea, una idea con un elemento y estilo propio. Queremos lograr que la gente sienta que nuestros productos y servicios son diferentes y que su personalidad está presente en ellos.