Estos días está en boca de todos, la emigración de grandes profesionales que se van fuera de España a buscar una alternativa a su situación laboral. La gran crisis económica que vivimos en España y sus cinco millones de parados (la tasa de desempleo más alta de la Unión Europea), son la causa que ha forzado esta situación.

Vemos cómo la formación universitaria realizada en España no termina en el sector productivo del país, sino que se tiene que ir fuera. Esta situación, a corto plazo puede considerarse un peligro para el propio desarrollo del mercado laboral español, al perder profesionales que aportarían conocimiento, entusiasmo y experiencia a nuestra economía. A  largo plazo, una parte importante de estos españoles volverán a España con una mayor madurez profesional, culturas empresariales diferentes y experiencias en economías más experimentadas.

Esta crisis nos está espabilando un poco a todos. Lejos queda ya ese pensamiento del universitario al terminar la carrera de presentarse a unas oposiciones. Ahora tiene que buscar un empleo que cubra sus expectativas salariales, calidad de vida y el poder hacer carrera dentro de la compañía.

Hace poco, hablando con una amiga, me comentaba que el problema radica principalmente en la cultura empresarial que existe en España “los trabajadores son muy buenos, es el empresario quien no sabe gestionar los recursos humanos” y tiene razón, el 90% de las empresas españolas son pequeñas y medianas, considerándose la mayor parte de ellas empresas familiares con una simple visión de sobrevivir y vivir bien.

Ganar dinero a corto plazo puede ser relativamente fácil, pero para asegurar una estabilidad futura es imprescindible tener una visión muy clara en la empresa y comprometer al equipo humano, y eso requiere, entre otros, honestidad comercial y respeto por las personas. No entiendo porqué las empresas mantienen personas conflictivas, improductivas, negativas, destructivas,… pudiendo contratar buenas personas, buenos líderes, buenos compañeros y sobre todo, buenos trabajadores.

Cuántas veces ha sucedido que cuando se despide en muchas empresas se opta por quedarse con el amigo de turno, el pelota, el menos conflictivo,… Debemos construir empresas altamente productivas, conformadas por personas con capacidad de pensar, decidir, actuar y visualizar las necesidades presentes y futuras de la empresa. Es aquí donde deberían tener cabida los profesionales áltamente cualificados y esto es mentalidad de empresa.

Gracias a la globalización, la cultura empresarial española va cambiando y adquiriendo una visión empresarial duradera en el tiempo y rentable, pero somos muy pocos los que vemos otra forma de liderar y gestionar el nuevo modelo de empresa.