¡Tiempo de crisis! está en boca de todos la falta de trabajo y el cierre de empresas. ¿Qué está ocurriendo? ¿Quién tiene la culpa? Unos opinan que los bancos, otros que el gobierno, los mercados… En fin, yo creo que la culpa es de cada uno de nosotros. ¡Si, nuestra! Es cierto que los bancos nos han animado a consumir, gracias a sus largas amortizaciones, bajos intereses y sobre todo que te llegaban a dar un 150 % más de dinero del coste del bien. Los gobiernos animando a realizar cosas dando subvenciones y a los estudiantes, se les decía, no te preocupes en suspender que el gobierno te sigue ayudando el siguiente año. Por otro lado,  pagando traductores para entendernos entre nosotros, aquí en España, cientos de televisiones públicas… Lo importante de todo era que nosotros teníamos la última palabra de decisión, pero claro, se va mejor montado en el burro. En fin, ahora nos toca pagar todos esos excesos y regular nuestros gastos y eso ya no nos gusta tanto.

Para mí, el bienestar social se puede definir principalmente en el empleo, claro está, en un empleo digno y para ello debemos de tener empresas que aporten dignidad. Voy a comentar lo que España debería cambiar para que se produzcan iniciativas emprendedoras y empresas más consolidadas y productivas.

Como primer punto, debemos pasar de una cultura de funcionariado a emprendedor, en la que se comprenda y se valore la enorme aportación de empresarios y emprendedores. La educación española debería formar no sólo para que se conozca la aportación empresarial al bienestar común, sino sobre todo debemos formar a personas competitivas y emprendedoras, motivadas y capacitadas para acometer proyectos propios y continuar aprendiendo en el proceso.

También deben cambiar esas medias verdades de los políticos, la lentitud burocrática y la desidia generalizada de la administración, que vence por desmoralización, la tal escasa iniciativa empresarial de nuestra tierra. La Administración necesita ser restructurada por completo, convirtiéndose en una empresa eficaz, eficiente y productiva. Actualmente consume muchos recursos materiales, humanos y emocionales. Es muy lenta y por tanto, altamente ineficaz.

El sistema financiero debe fluir de nuevo por las empresas, pero con nuevas formas de financiación, como por ejemplo; el capital riesgo y los prestamos participativos. En cuanto a la fiscalidad, exenciones de impuestos de sociedades cuando los beneficios se reinviertan.

Estos son algunos ejemplos de lo que bajo mi punto vista hay que cambiar. En definitiva mantener como objetivo que surjan empresas productivas y fomentar el emprendimiento desde una temprana edad en todos los sectores.