Esta es la frase que más escucho últimamente por parte de los empresarios -Vivimos momentos en los que nos toca trabajar mucho y ganar poco-. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde han quedado esos años en los que el dinero salía casi de cualquier esquina? Eran momentos en los que tenías una iniciativa y ya tenías negocio, solo tenías que ir al banco y pedir dinero, te lo daban con facilidad y de ese modo, podías comprar eso en lo que habías pensado e incluso aquello que no necesitabas pero que bueno, como el banco te ofrecía más de lo que pedías, pues te lo comprabas.

Lejos quedan aquellos momentos en los que yo adquirí mi primera vivienda a un 10,5% de interés, cuando el banco solo te podía ofrecer un 80% como máximo y por supuesto avales y garantías de pago (contratos fijos de más de 2 años) con un plazo de amortización de 15 años.

Y me viene a la mente, un día ya metidos en la crisis y estando en la playa con la familia, escuchar a unos chavales que hablaban del paro, uno de ellos decía que llevaba dos meses en el paro. Le preguntaron, asombrados, que si no le habían llamado para trabajar, donde él contestó -Si tío y flipa, me ofrecían como peón ganar unos 700 € ¡estos alucinan!, gano más estando en el paro que trabajando-

Recuerdo otro día, en la oficina de un proveedor que nos juntamos dos clientes, y mientras esperábamos a ser atendidos me comentaba; yo tenía dos chavales contratados que eran muy buenos trabajando, cuando ya llevaban 6 meses trabajando, se presenta uno, un día a trabajar con un pedazo BMW y otro día su compañero (yo creo que para ser igual que su compañero) con otro BMW. Al cabo de otros seis meses adquirieron vivienda y por su puesto la amueblaron sin reparar en costes. Mientras tanto yo seguía con mi furgoneta funcionando, y pagando una hipoteca de un pequeño piso de 80 m2. Cuando la crisis profundizo más en el negocio, tuve que despedir a estos chavales, ¿Qué ocurrió con el coche y la vivienda? Pues sencillamente lo mal vendieron y se quedaron con deudas, al no poder afrontar las deudas que tenían adquiridas de más de 1600 € mensuales.

Siempre me han dicho que trabajando nunca seria rico y que hay que arriesgar y sacrificarse mucho para poder conseguir algo en la vida. Y es así, cuando las cosas vienen sin esfuerzo ni sacrificios, pregúntate ¿Qué está ocurriendo?, si fuera sencillo lo realizaría todo el mundo.

Hace ya un tiempo un empresario de muebles me comento; gracias a la crisis me puedo centrar más en la política de la empresa, centrarme en aquellos productos más convenientes para mi experiencia y actividad. Quiero centrarme más en comunicar al cliente lo que hago y explicar mejor las características de mi producto. Y antes que pasaba ¿el cliente no preguntaba?, la respuesta que me dio – todo se vendía y no había tiempo para nada más –

Ahora, estamos locos con los precios, con tal de vender se hacen muchas tonterías. Hace muy poco pedí un presupuesto a mi proveedor para un trabajo de un cliente. La sorpresa fue tal, que el cliente ya tenía otra oferta con un 50% más barato. Lo primero que hice fue llamar a mi proveedor para pedirle explicaciones de cómo había ocurrido esto, una cosa es una pequeña diferencia y otra cosa es estar fuera de mercado. La respuesta fue muy clara; lo que ocurre, es que hay empresas que al no tener trabajo, tiran los precios para conseguir algo de liquidez. Luego me he enterado por el cliente, que esta empresa que le encargo el trabajo está a punto de cerrar.

Todas estas observaciones que he comentado me hacen reflexionar que ya puede ser grande una empresa o muy poderosa, las que sobrevivirán serán aquellas que estén más predispuestas y preparadas al cambio. Si somos capaces de saber identificar las necesidades actuales y actuamos en consecuencia para cubrirlas, seremos capaces de sobrevivir.